lunes, 26 de noviembre de 2007

CONSTELACIÓN EXTREMEÑA, OSA MAYOR

REAL ACONTECIMIENTO, ACAECIDO EN LA VILLA DE EL CAMPO



Corría el año de mil y quinientos cuarenta y tres y se habían contado cinco días de Noviembre, cuando a este lugar, llegó la comitiva de la serenísima……
Probablemente de esta forma, habría encabezado, Fray Prudencio de Sandoval, los hechos que acontecieron en esa fecha y en este lugar.
Dada la majestuosidad y la importancia del pomposo acontecimiento, bien merece la pena resaltar esa fecha y la que le sigue en el calendario del entonces conocido como El Campo.
Antes de relatar tan notable acontecer y para comprender mejor la magnitud de los actos, situémonos en los antecedentes que le precedieron.

Los Hechos

A mediados del año 1543, el Emperador Carlos I (también conocido como Carolvs) se ve en la necesidad de hacer un viaje, para sofocar los problemas que le acarrean los protestantes alemanes de la liga de Schmalkalden, ante la ausencia del Emperador la regencia recaía en su esposa, la Emperatriz, Isabel de Portugal, hasta su fallecimiento en 1539, posteriormente recayó esta función en el Cardenal Tavera, en esta ocasión, el Emperador decide que ya es hora de que quien le va a suceder en el trono, tome responsabilidades y lo deja como regente, también decide que es hora de casarlo y elige para ello a su sobrina la Princesa, Maria Manuela de Portugal, prima por partida doble del Príncipe de Asturias que más tarde reinaría como Felipe II.
(Aquí, arranca la historia o el acontecimiento que tanta importancia tuvo para El Campo.)Una vez concedida la dispensa Papal, por ser primos dobles, se celebró la ceremonia por poderes, el Domingo 12 de Mayo de 1543, en el palacio del embajador Español en Portugal, Don Luís Sarmiento de Mendoza, Don Luís figuraba como apoderado del novio y ofició el tío de la novia el Cardenal-Infante Don Enrique.
Como ya se ha dicho, el Emperador tiene que partir a Europa y no puede asistir al recibimiento ni a la velación previa a la consumación del matrimonio, por lo que le pide a Don Juan Alonso de Guzmán, duque de Medina Sidonia, y al Obispo de Cartagena Don Juan Martines de Silíceo, que fuesen a recibir a la Princesa a la frontera, y la acompañen hasta su velación, ambos aceptan la invitación Imperial con doble intención, primero sirven al Emperador, y segundo demuestran la grandeza y riqueza de sus familias, y para no perderse detalle, el Emperador le pide a un cronista, que le relate todo cuanto acontezca hasta el fin de las ceremonias, y a buena fe, que el cronista satisface a su Emperador, pues describe el viaje y la ceremonia con tal lujo de detalles que a día de hoy no ha sido superado.
Este cronista es nada más y nada menos que el dominico antierasmista, Doctor Sepúlveda, es decir Don Juan Ginés Sepúlveda, También conocido en algunos sectores como el enemigo de los indios, autor de De Justis Belli Causis anpd Indios (De la Justa Causa de la Guerra contra los Indios) o (Justos Títulos) esto le llevaría al celebre debate de 1550 en Valladolid, contra Fray Bartolomé de las Casas, conocido como Junta de Valladolid, o polémica de los Naturales.
Descritos los preámbulos, pasemos a relatar el viaje.

El Viaje del Obispo

El día 26 de Septiembre de 1543, a las dos de la tarde, salió el Obispo de Cartagena desde Valladolid con rumbo a Badajoz, para encontrarse allí con el duque de Medina Sidonia y juntos recibir en la raya de Portugal a Doña Mª Manuela de Portugal, Princesa consorte de Asturias, y acompañarla hasta Salamanca, donde estaban previstos los actos de velación y consumación de su matrimonio, con don Felipe Príncipe de Asturias, futuro Felipe II, acompañaban al Obispo una enorme comitiva de clérigos y nobles, todos desde el más alto noble, al más humilde servidor, incluidas las cabalgaduras venían ataviados con sus mejores galas, entre los más representativos estaban Don Alonso Enrique, abad de Valladolid, Diego de Córdoba, hijo del Obispo de Plasencia, Rodrigo Manrique, hijo del Cardenal, Alonso Manrique, el Alcalde Castillo, encargado de impartir justicia, caballeros de Santiago, Alguaciles, Comendadores, Licenciados, Canónigos, Capellanes, músicos, entre otros estaban Juan de Reza y el organista Antonio Cabezón, corregidores, toda la familia del Obispo y un largo etc., etc., a medida que la comitiva avanzaba, se sumaban más y más nobles, que no querían perderse el acontecimiento, todos estos nobles llevaban cada uno sus acémilas con reposteros bien ataviados, botillería, cocinas camas, escuderos etc. etc.,
El cronista fue describiendo, que llevaban y como vestían cada uno, así como, quienes eran los nobles que salían a recibirlos; cuenta el cronista que todos los señores arriba mencionados y los que se agregaron por el camino, comieron en la mesa del obispo, llegándose a juntar más de setenta en alguna ocasión y que se repartían más de setecientas raciones cada día entre pajes, reposteros, escuderos, criados, lacayos y cabalgaduras, y todo esto lo sufragaba el Obispo, la distancia entre Valladolid y Badajoz se recorrió en 16 etapas o jornadas.
En la primera llegaron a Baldastillas, le siguieron Medina del Campo, Cantalapiedra, Villorías, Salamanca, Endrinal, Calzada de Bejar, Aldeanuela del Camino, Carcaboso, Cañaveral, Casar de Cáceres, Cáceres, Aldea del Cano, Mérida, y Badajoz, donde permanecieron a la espera del duque de Medina Sidonia, que era el portador de las órdenes concretas del Emperador, de cómo debía hacerse la entrega, el protocolo, y la custodia de la Princesa.

Llegada del Duque

Llegó el duque al cumplirse la jornada veinte desde la salida de Valladolid, era lunes 15 de Octubre y a la una de la tarde salio el Obispo a recibirle, con todos los honores que el duque se merecía, y el cronista una vez más nos narra con todo lujo de detalles, cuantos venían, que traían y como venían vestidos, la comitiva era inmensa a pesar de que en días anteriores había mandado el duque más de doscientas acémilas, con sus reposteros, cocinas, y botillería, para aparejar lujosamente sus casas de Badajoz, cuenta el cronista que delante del duque entraron treinta de a caballo de diestros sayos, cuarenta y cuatro pajes a caballo, uno tras otro, tras ellos venían dieciséis pajes de duque de Niebla, tras ellos doce cazadores con sus halcones, dieciséis trompetas, ocho atabaleros, seis Italianos con vigüelas de arco, ocho indios con escudos de armas, tras ellos venían doce lacayos del conde de olivares, doce pajes a caballo, con seis caballeros, tras ellos dieciséis lacayos de Don Juan claros, y así una completísima lista de nobles, músicos, bufones, enanos, escuderos, criados de toda índole que le costaba al duque ( según versiones) de cuatrocientos a seiscientos Ducados diarios, pues daba el duque un real por cada acémila y otro al acémilero, y otro tanto a cada mozo de espuela y a cada mozo de caballo, a cada persona y por cada bestia también un real, el duque sentaba a su mesa unos treinta invitados de ordinario.

Llega la Princesa

La comitiva de la Princesa llegó a Elvas, el viernes 19 de Octubre, pero por problemas de protocolo no se realiza la entrega hasta el martes 23, este día la Princesa y parte de su sequito pasan la puente del riachuelo Caía que es la línea que separa Portugal de Castilla, y se unen a la comitiva del duque y el Obispo, a la Princesa la acompaña el Arzobispo de Lisboa, que viene con sesenta y cinco acémilas y otros tantos reposteros, tres prebendados de su Iglesia y unas cien cabalgaduras, entre pajes y otros servicios, además de su mayordomo mayor y su camarera mayor.
La Princesa trae a su servicio al menos 14 damas, 10 Portuguesas y cuatro españolas, 14 lacayos y ocho monteros, cruzado el puente, se dirigen a Badajoz, y allí es recibida por miles de a caballo y por ser muy tarde se retira a descansar, permanecen en Badajoz hasta el sábado 27 de Octubre que emprenden el camino hacia Salamanca, donde están previstos los actos que faltaban para consumar su matrimonio.

Viaje de regreso

En la primera jornada llegaron a Alburquerque y por ser muy tarde permanecieron el domingo allí, el lunes emprenden la tercera jornada y llegan a Herreruela, en la cuarta llegan a Alcántara, en la quinta a Zarza la Mayor, la sexta descansan en la Zarza por ser el día de todos los Santos, en la séptima llegan a Coria, donde permanecen por suplicación del Obispo las jornadas octava y novena, no se menciona recibimiento, pero sí que se soltaron unos toros, y que su alteza permitió el primer sarao desde que salió de tierras portuguesas, y que el Obispo dio a todos un suntuoso banquete y presentes a la Princesa, en la décima jornada que es lunes 5 de Noviembre, salen de Coria con destino a El Campo, por el camino salió a besarle la mano Don Alonso Enrique, vecino de Salamanca.

El Camino

EL cronista no describe el camino, pero quizás tomaron una antigua calzada de tercer orden, que unía Coria con Laconimurgo, pasando por Calzadilla, (puede que de hay su nombre) para continuar cerca del curso del arroyo de la Patana y desde las reyertas, salir al molino de la Reina ya por el termino del Campo, (esta calzada es muy poco conocida, hay quien la denomina camino de la Reina porque pasaba por el molino del mismo nombre, de la veracidad de la calzada, dan claro testimonio Calzadilla, como ya se ha dicho y la laguna Viciosa, que según estudios geológico, su depresión natural fue cerrada en época de los romanos) este itinerario parece más propicio que el de los cuestos, y probablemente lo utilizaron y a la altura de la raíz, bien por la granja, bien por la dehesa, llegaron al lugar llamado El Campo, (hoy Villa del Campo).
Los Motivos

Llegados a este punto, cabe hacerse algunas preguntas ¿Por qué se toma esta nueva ruta y no se vuelve por la vía de la Plata? ¿Por qué se elige El Campo y no otro lugar para la décima jornada? ¿Qué hay aquí que no lo haya en otro lugar? Esto probablemente necesite un análisis más profundo, pero algunas de las posibles causas, se pueden deducir del relato del cronista, este apunta que tanto el duque como el Obispo aceptan encantados por dos motivos, primero servir al Emperador y segundo mostrar el poderío y la riqueza de sus familias, a esto se suma que el propio Príncipe deja en manos del duque y el obispo el itinerario del camino de regreso, el duque, no parece interesado en una ruta u otra, no le ocurre lo mismo al señor obispo, que había sido canónigo en Coria y era bien conocida su generosidad con las clases más pobres, esto explicaría el por qué se elige esta ruta por la comarca donde el Obispo tiene buena fama, asegurándose un baño de multitudes, como así fue, la inclusión de Coria parece lógica, no parece tan lógico el rumbo que toman a partir de aquí, ya que desde Coria podían haber tomado la vía Dalmacia, el puerto del Perosin, crearía parecidos problemas o menores que el de Béjar, salvo que la vía Dalmacia tenía paso obligado por Ciudad Rodrigo, y quizás, una vez más, desde Salamanca no quisieron que se les hiciera sombra, esto benefició considerablemente al Campo, de haber tomado la Dalmacia, tan noble y celebre comitiva nunca hubiera pasado por aquí, otra de las posibles causas es la climatología, cuenta que llovió muchísimo, de hecho, cerca de Cantalapiedra, la cabalgadura del Obispo se hundió en el cieno de un arroyo que pasaba crecido, el paso del Tajo se solía hacer en barca, por Alconectar y talvez, ante el temor de posibles crecidas, se desvió la comitiva para cruzarlo por Alcántara, cualquiera de las dos puede ser válida y tal vez las dos, una vez elegido y aprobado el itinerario a seguir, se buscarían localidades que estuvieran a una corta jornada de camino, que tuvieran posada o espaciosos edificios que albergaran a tan noble y extensa comitiva, y posiblemente en El Campo debió de haberlos en aquellos tiempos, (tan sólo se recoge un cierto malestar por estrechez y ruido en la 4ª jornada de descanso, en la localidad de Herreruela, las damas se quejaban de la estrechez y el ruido que hacían sus habitantes junto a unas hogueras).
El Auge

Por aquella época, El Campo incrementaba sus habitantes de manera muy rápida, de tal modo que, trescientos años atrás, tan solo se tenía certeza de alguna casa en la campiña, que serviría de punto visual estratégico para Santibáñez, en las épocas de invasión, y ahora contaba con 200 vecinos pecheros, según consta, en el censo de 1541, legajo 768 sección de contadurías Generales del Archivo de Simancas, ocupando demográficamente el noveno puesto de los 26 que componían el partido de Alcántara, a estos 200 pecheros hay que aplicarle un índice de entre 5 y 5,5 y obtendremos entre 1.000 y 1.050 habitantes, en el mencionado censo no se incluyen, ni clérigos, ni hidalgos, ni los exentos por cualquier motivo, teniendo en cuenta que las órdenes militares están desmanteladas o en desuso, los clérigos e hidalgos abandonan los enclaves militares y bajan a terrenos más propicios, tal es el caso del prior de Santibáñez, que se establece en este lugar por su mejor clima titulándose Prior de Santibáñez y rector del Campo, de este hecho da testimonio la extensa huerta del Prior que ha llegado intacta hasta nuestros días, otro censo anterior de 1530, (el que rescató Tomás González) habla de que esta localidad estaba encuadrada en la provincia de Trujillo y se le daba un censo de 634 pecheros compartidos con las localidades de Torrecilla, Cadalso y Hernán Pérez, en un reparto proporcional, entre los cuatro pueblos estaba por encima de los 200 pecheros, con la ventaja de que 11 años más tarde ninguno de los otros tres llegaba a la cifra de 200, el crecimiento del Campo queda también reflejado en su Iglesia, por esas fechas puede que estuviera ya proyectada o que Sancho Ortiz la estuviera construyendo, y de haberse rematado el proyecto inicial podría haber quedado majestuosa, detrás de la no conclusión, también podría estar la mano de Felipe II, las obras de el Escorial reclaman mano de obra de canteros, y estos emigran ante el faraónico proyecto, dejando inconclusas muchas obras.

Las Dependencias

En cuanto a las dependencias municipales, en aquel tiempo, serían de la orden de Alcántara, (aun hoy puede verse en la puerta de la antigua cárcel una rara cruz de la orden que demuestra su posesión) debieron de ser más amplias que las actuales, probablemente toda la cara norte y la este de la plaza serían de la encomienda, la cara norte, estaría ocupada por la ermita de San Blas y dependencias de clérigos, y la este como cuadras, o bien que la plaza, ocupara también esta cara y llegase casi al rollo, esta teoría la avalaría la ventana del antiguo teleclub, que no da a la plaza sino a la antigua casilla del tedorino, el pósito también era bastante más grande, a todo esto hay que añadir el antiguo Hospital de pobres, ubicado en la calle de su mismo nombre y que ocupaba la casa de tío pelliquero y el comercio de los paramios, (el origen de este Hospital podría venir del que tenia la orden en el despoblado Trasga) , más todas las casas que forman la manzana central, incluida la del cura son amplias y cómodas, capaces de dar cobijo a los nobles de la comitiva, para los plebeyos y el ganado que eran numerosísimos, quedarían las extensas eras y los mojones con sus respectivas lagunas como abrevadero para el ganado, todo este conjunto lo considerarían suficiente para descansar y pasar la noche, una vez expuestas las posibles causas de la elección de esta localidad, retomamos el relato del ilustre cronista.

La Estancia

Como ya se ha dicho, la comitiva partió de Coria para recorrer las cuatro leguas que la separan del Campo, el cronista no habla de la hora de salida ni llegada, pero teniendo en cuenta la corta distancia del trayecto y las jornadas de descanso que la comitiva se había tomado, llegarían pronto al Campo, tampoco se dice nada del recibimiento por tratarse de un lugar pequeño, este se haría según las normas establecidas por el Príncipe , y que básicamente consistían en que se enviaban alguaciles anunciando con antelación la llegada, para que fuera recibida lo mejor que se pudiera, llegado el momento, las autoridades bien corregidor, cabildo, o lo que procediese a cada sitio, salían a recibirles según las costumbres, bien con arcos de triunfo, bailes, danzas o canciones, y les acompañaban cada cual en el puesto que les correspondía, hasta el centro de la localidad, el Obispo y el Duque haciendo gala de su magnificencia solían ofrecer banquetes para su sequito y los principales de la localidad.
En la mañana del martes 6 de Noviembre, estando la comitiva aun en El Campo, se tiene conocimiento del gesto más humano y tierno de todas las jornadas, y que va a seguir así hasta la llegada a Salamanca, los Príncipes son dos jóvenes adolescentes, cuentan 17 años cada uno, por lo que cabe suponer que arden en deseos de conocerse y es tanto que el Príncipe envía postas anunciando que dos jornadas más tarde iría disfrazado a verla, pues no estaba permitido que los novios se vean antes de la velación, el portador de la carta es Don Antonio de Toledo, hijo del duque de Alba, que se presenta en El Campo aquella mañana con las buenas nuevas, este dato de que Don Antonio llevase la carta a la Princesa no lo recoge el cronista, (otras biografías si lo mencionan) sólo dice que venía a visitar a la Princesa de parte del Príncipe, y sitúa la noticia ese mismo día por la noche ya en Guijo de Granadilla y con el Príncipe en la Granja, esto no parece lógico ni probable, ya que se necesitaría la aprobación de los portugueses para que no se sintieran ofendidos, por otro lado la visita del hijo del duque de Alba carece de sentido si va con las manos vacías, aunque vaya en nombre del Príncipe, la Princesa había permanecido en Coria que era tierra de Alba, los tres días anteriores, parece más lógico que el Príncipe avise de sus intenciones, y si no hay rechazo lleve a la práctica sus deseos, como así fue, de hecho la Princesa contesta al Príncipe desde El Campo, sin que se desvele el contenido, pero siguiendo el relato se aprecia un cierto toque muy femenino, esa misma mañana se recibió la visita de Don Antonio de Ulloa, que venía de parte del Cardenal de Toledo.

Partida de El Campo

Partió la comitiva del lugar llamado El Campo, el martes 6 de Noviembre y fueron esa noche a dormir a Guijo de Granadilla, como ya se ha dicho el Príncipe estaba ya en la Granja, y el próximo destino de la caravana era bien la Granja o Aldeanuela del Camino, pues ni lo uno ni lo otro, la Princesa no quiso ir donde estuviera el Príncipe y se fue a Abadía, esto fue sólo un gesto femenino, ya que las visitas de incógnito fueron consentidas, El Príncipe se mezclaba disfrazado entre la multitud, para ver a la Princesa, pero siempre rodeado de nobles, también disfrazados, de esta manera mataba dos pájaros de un tiro, primero veía a su prometida y segundo hacia ver entre los nobles que tenía interés en su futura esposa, ya que las bodas reales siempre eran por cuestiones de estado y no existía el más mínimo interés entre los desposados.
La comitiva siguió su camino a Salamanca, allí se celebró la boda, y fue el acontecimiento más grande que en la corona de Castilla se había contemplado, nunca una comitiva llegó a tener tanto boato, y como no podía ser menos paso por El Campo.

Aquel lluvioso otoño-invierno, trajo una florida primavera, la aldea fue desmembrada de Santibáñez y se convirtió en villa, se extendió su jurisdicción, su termino dezmatorio y alcabalatorio, fue creciendo sin descanso, los reyes que les siguieron nunca jamás olvidaron, que aquellas viejas paredes, hechas de piedra y barro, un día no muy lejano, cobijaron a sus antepasados.

Siglos más tarde, entre el fin de la sementera y el comienzo de la aceitunera, los Campusos, celebraban este acontecimiento, se repartían los papeles y lo escenificaban a modo de Gran Teatro Medieval.
La llegada de la comitiva, era recibida a la entrada del pueblo echando las campanas al vuelo, no queda constancia de por donde entraban, aunque lo más probable es que lo hicieran por el principal camino que había, que era el de Santibáñez, este camino se cruzaba con el de la Reina y con el que unía Brozas con Granadilla, y en el, por ser el más importante estaba la picota chica, salvada de la Gloriosa por el clero, (hoy convertida en cruz de las Lagunillas) la picota grande del rollo solo se salvo en parte, aunque no por ello se privo del espectáculo, pues fue reutilizada como columna en los portales del Ayuntamiento, tras el desmantelamiento de estos, estuvo hasta los años sesenta, bajo los pocos portales que quedaron en la Plaza, y la Plaza era el siguiente destino de la comitiva.
La Princesa hacia su entrada triunfal, por un arco de laurel, entre vítores y aclamaciones, y bajo los acordes de la Marcha Solemne, del Antiguo Reino de Galicia, (esta marcha la había traído al pueblo el mancebo que acompaño al Caballero Gallego, que rrazio a la inversa que Almanzor, por la diagonal Lusitana, y el que contó la Leyenda de la Doncella Cierva, que tanto impacto causo en esta tierra,) solo que ahora ya sin gaitas, la interpretaban a ritmo de tambor y dulzaina, llegados a la Plaza, tomaban posesión, y se ofrecían productos de la tierra, a continuación se interpretaban danzas y rituales, terminados estos, la comitiva recorría las calles de manera festiva, cantando coplas jarchas y romances, en las zonas más espaciosas, se detenían, las mozas del contorno se sumaban gustosas a la fiesta, cantaban y bailaban y al final del baile la vecindad les agasajaba con vino aguardiente y perrunillas.
Las paradas se sucedían en cada espacio que había, de vuelta a la Plaza, la diversión seguía con juegos y torneos en los que todos competían.
La guerra contra los Franceses y más tarde las de sucesión, acabaron con estas practicas, aunque no todo se perdió, por otros motivos, y a golpes de tamboril y flauta, el pueblo siguió manifestando en la calle su alegría , aquí la jota (quizás el baile más alegre y más festivo) caló muy hondo, tanto las versiones de tamboril, como la Aragonesa de Sarasate, introducida con acordeón por el virtuoso Juan Camisón, son como himnos para esta patria chica, y hasta el baile de los domingos, con una jota concluía.

- ¡ Hay la jota ! Ici el tíu Usebiu,
Al oíl la jota
el corazón un brincu te pega
y té ponis de pie
a'nque tu no lo quieras,
y el cuerpu se muevi,
se muevin las piernas
al son de la música
a'nque no te qu'en juerzas,
te cala los güesus
y hasta'l alma s'adentra,
t'entra un jormiguillu
que recorri tó'l cuerpu,
dende la planta lus pies
jasta la caëza,
y aluegu, de gorpi y porrazu
se sali pa juera
com'un manantial
que brota con juerza,
y en dispués de baila'la
hasta derringalti,
a'nque t'entri cansera
o'stés mareáu de tantu dal güeltas,
endispués de baila'la...
Qu'agustu té queás.

Sacar el tamboril o la acordeón y bailar con las mozas en las calles, siempre estuvo al orden del día, y aun hoy se mantiene en los Campusos esa sana costumbre, tan característica de esta villa, que es la de manifestar la alegría por las calles y plazas de manera colectiva.

E. Moreno Corrales

OBSERVACIONES


Entendiendo que la importancia del acontecimiento, y el renombre de los personajes, puede causar algún recelo, que pongan en duda, la veracidad de la estancia de la comitiva, en la noche del 5 al 6 de noviembre de 1543 y sin que sirva de precedente, se muestra copia del manuscrito original depositada en la Biblioteca Nacional, la pagina mostrada hace referencia, a que salieron de Coria y fueron a dormir al Campo, en otros trabajos, realizados por entidades, de demostrado prestigio, como la Real Academia de la Historia y otros más que no se citaran por no aburrirles, y al no pretender erigirse en ningún pariente, ni en Cesar, debería bastar, con la primera regla, que dicho titulo conlleva.

8 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Hola, recopilando información de Villa del Campo por la red, me he encontrado con tu blog, el cual relata algunas crónicas muy interesantes. Al leer esta, me encuentro que está firmada for E. Moreno, ¿eres Emilio?, soy Miguel Ángel, hijo de Angelita y Nico. Mi dirección de correo electrónico es : mmorcalo@yahoo.es

un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Emilio: He quedado sorprendido y agradecido a la vez,por el trabajo tan profundo , axhaustivo y deseado que has ralizado en Osa Mayor, sobre nuestro viejo pueblo que parecía no tener historia ,pero sabíamos que sí .También me gusta tu narrativa ,que refleja como eras entonces , en la iglesia o en la calle , también en la escuela :
Sencillo , suave , sin hacer ruido ,pero sabio ,laborioso y tenaz. sigue. yo ,poco te puedo ofrecer ,pero, aquí estoy.
Ya hablaremos.
Abrazos .Rafa.

Villa del Campo dijo...

Hola Rafa: Has comenzado como anónimo, pero dejando un reguero de pistas, que no necesitan mas identificación.
Gracias por el comentario, pero t’as pasau en elogios, la noticia es importante quizás la mas importante que haya acontecido en el pueblo, a falta de hallazgos arqueológicos, de alguna manera se la podía equiparar, el valor tiene el que se le quiera dar, pero efectivamente los resultados que en el se exponen, son el fruto de un gran esfuerzo, tanto en la búsqueda de datos como en darle cuerpo, ya que lo referido al Campo venia en dos líneas, de hay que montara una crónica no destinada a Carolvs, sino a los campusos, y tenia que hacerlo con toda su majestuosidad, para que se pudiera valorar el hecho, ahora solo queda que el pueblo vuelva a montar la fiesta escenificándola, creo que resultaría muy bonita, rentable y divertida.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Emilio:Soy otra campusa,que cada año va menos al pueblo,pero que agradece tú trabajo y me ha encantado que lo publiques, de esta forma he podido leer y enterarme de cosas que antes no sabia.
Mi madre se crió en la huerta de la HERRUMBROSA cerca de la ermita de la Virgen de Gracia a la que tenia mucha devoción, por eso me gustaría que publicases tambien algo sobre esta fuente, en mi familia (hermanos/as) seguro que podemos encontrar fotos... Estaremos en contacto.
Yo tengo esta información gracias a Rafa que me mandó el correo electrónico y yo se lo mandaré al resto de la familia.
Un saludo Obdulia (Luly)Botejara

Anónimo dijo...

Sencillamente fabuloso,felicidades por tu trabajo,mereces el aplauso de todos por compartir tu esfuerzo con nosotros.Cecilia

Anónimo dijo...

Hola, nunca te había dejado un comentario, ya era hora, jeje.

Enhorabuena por el blog

álvaro

Anónimo dijo...

A Emilio :Hola y gracias por querer a este tu pueblo nos llenas de historia,que ignorabamos. Eres un trabajador sin animo de lucro. Solo por amor sincero ,que hacia esta villadelcampu sienti tu corazon. Te habra llevado tiempo,pero tienes la satisfaccion, del trabajo bien echo y el deber cumplido. No devias nada pero has sido tu quien lo ha echo.gracias por todo ..

Villa del Campo dijo...

A este anónimo agradecido, y a todos los que han dejado comentarios, al fin y al cabo es la mejor recompensa, saber que a alguien le ha gustado, aunque no se haya escrito para que te halaguen, es reconfortante saber que no cae en saco roto, dices que me habrá llevado tiempo, solo esta entrada me llevo más de dos largos meses de duro trabajo, pero mereció la pena el hallazgo, fue muy gratificante, ir de sorpresa en sorpresa, y de poder encajar todas y cada una de ellas, Gracias a vosotros por extender estas modestas historias.