miércoles, 9 de marzo de 2011

Oficios y Salarios


En el interrogatorio del Marqués de la Ensenada, más conocido por Catastro de la Ensenada, las preguntas de la 32 a la 35, hacían referencia a ocupaciones, oficios y salarios, tanto manuales como mecánicos, gracias a él conocemos en qué se ocupaban y cuánto percibía cada cual por su salario, en definitiva de qué vivía la gente del pueblo.


Mediado el siglo XVIII, había en la Villa del Campo un médico que percibía 3.290 reales al año, de los cuales 1.540 correspondían al salario que le daban los vecinos por atenderles, 100 por apelaciones, más 1.650 que le pagaban los vecinos del Pozuelo porque les atendiera aquí, en el Campo.
Un cirujano sangrador y barbero cuyo salario anual eran 7 reales que le daba cada vecino, en total 2.000 - 2.100 reales.
Había un Escribano de Ayuntamiento y Millones, por la escribanía percibía de la villa 566 reales, por el servicio de Millones 138, y por notario eclesiástico 50, con todo 754 reales.
Al Escribano Público le suponía la escribanía 600 reales y la de notario 150, en total 750 reales.
El administrador del tabaco, pólvora y munición percibía 324 reales a razón de 27 reales cada mes, por administrar la aduana otra tanta cantidad, por los demás emolumentos de guías 276 y por la administración de la lana 100, todo ello le suponía 1.037 reales.
El preceptor de Gramática percibía 900 reales por su oficio.
El sacristán percibía por este oficio 800 reales y 330 por el de maestro de niños, más 20-22 reales que le daba la villa por ayuda de costas, en total 1.120-1.122 reales.

En el pueblo había 8 arrieros y se les estimaba le quedaban de utilidad 1.100 reales.
En fabricar algunos paños se afanaban 9 vecinos, dependiendo del tiempo que dedicaba a ello uno sacaba 100 reales, tres de ellos sacaban 200, otro obtenía 400, otros tres sacaban 800 y uno más que le rentaba 900 reales.
El Alcalde de la cárcel 60 reales anuales.
Al herrador le producía su oficio 800 reales.
Había tres trabajadores con una ocupación calificada de arte mecánico, sin especificar en que consistía, percibían 7 reales diarios.
Dos zapateros de obra prima salían a 5 reales por día.
Los 5 sastres que había salían a razón de 4,5 reales al día.
Había 4 tejedores de paño y 11 de lienzo, cada uno ganaba 4 reales diarios.
Catorce o quince vecinos se dedicaban al chalaneo, este oficio les reportaba una media de 300 reales a cada uno de ellos, uno que además vendía jabón, sogas, hierro, pescado, garbanzos y otros géneros le quedaban unos 1.000 reales.
El que recogía los diezmos obtenía 220 reales, y el que vendía jabón ralo por parte del administrador 60 reales al año.
Los labradores de la villa trabajaban en su hacienda y se les estimaba le quedaban de utilidad 4 reales diarios.
Jornaleros había 80-90, incluidos los que cardaban la lana y se les regulaba en 3,5 el jornal, igual cantidad a las cardadoras, cada pastor de cualquier especie se les estimaba el salario en 50 Ducados, (el Ducado equivalía a 11,5 reales) a cada zagal por salario y emolumentos 200 reales.
A cada uno de los tres aperadores, entre salario y emolumentos 40 Ducados al año.
El guarda de la parra que era de esta localidad, percibía 50 Ducados anuales.
Dos forasteros que ejercían de guardas de las viñas olivares y demás de este término 480 reales cada uno.
Los boyeros que guardaban el ganado de labor (en aquel tiempo solo se araba con bueyes) y cerril, cobraban por su labor 670 reales.



En el pueblo había 12-13 pobres de solemnidad, y 7 clérigos, 4 de Mayores Ordenes y 3 de Menores.

sábado, 26 de febrero de 2011

Bienes de Propios

En líneas generales, Los Propios son el conjunto de propiedades de un municipio del que se aprovechan los vecinos o bien proporcionan rentas destinadas a costear gastos y mejoras municipales.

Mediado el siglo XVIII los propios de la Villa del Campo, no es que fueran deslumbrantes, pero hacían su apaño al vecindario y consistorio.

Tenía el Campo tres lagunas de propios, donde bebían los ganados de labor de vecinos y forasteros, la pesca de estas tres lagunas bien en administración o arriendo producían entre 90-100 reales cada año.

Eran propios los despojos de leña y casca, que al quinquenio valían 240-250 reales, los adelantamientos y datas que se concedían para huertos valían 60-70 reales cada año, el huello y piso de molineros y lavanderas salía cada año por 40-50 reales.
Tenia de propios la mitad de penas de campo y ordenanzas que importaban 2.400 reales anuales, los apeos y daños de rozas solían valer 520-530 reales, la bellota de la dehesa boyal que valía 2.100 reales, el corral concejo salía por 18 reales.
Eran propios los derechos de pasto de las terneras que pastaban cerrilmente en la dehesa boyal y solían valer 540 reales, el arriendo del rastrojo valía 160 reales, se aplicaban a propios las penas de cámara y valían 30-40 reales.

El caudal del conjunto de Propios ascendía a unos 6.400 reales que se guardaban en un Arca conocida como Arca de Propios o de las tres llaves y se distribuia de la siguiente manera.

Cada año se gastaban 380 reales en refrescos para los vecinos que de común acuerdo acudían ha arreglar los caminos y calzadas, en dar la raya al termino, apagar fuego, limpiar las lagunas, en levas de soldado, gastos con el Padre de la Redención de cautivos, apostar encinas y carrascos, encierros de toros, en mantener el perro de la boyada, en composición y retejo de las casas del Ayuntamiento, gastos con los carreteros  de la sal, pesos y medidas y otros gastos suponían los mencionados 380 reales.
Se gastaban 100 reales en la Romería del lunes de cruces celebraba en la ermita de Santa Maria, (explícitamente detallan los informantes que la romería es en la ermita de Santa Maria, para que no haya duda con las otras tres ermitas y más concretamente con la de los Santos Mártires Fabián y Sebastián, en cuya romería gastaba la cofradía de la Misericordia 210 reales en comida para los pobres ver San Bertol y la Feria del Campo) en derechos de misa, procesión y refrescos a los vecinos y forasteros que a ella acudían.
En ayuda de costa al maestro de niños 23 reales.
A la Casa Santa de Jerusalén se destinaban 8 reales, a la cofradía de enterramientos 10, al acompañante del juez, el año que venia la residencia 120 reales, por lo derechos de vereda 110 reales.
En gastos y salario al predicador de la cuaresma (muy enraizada esta practica hasta mediados del siglo pasado) 190 reales, al Real Hospital de Valladolid y faltas de juicio 15 reales, al receptor de bulas 18 reales.
Por la conducción de testimonios a las villas de Alcántara y Gata 50 reales, al juez de estas y ministros de su intendencia, salario a los testigos y apoderado que iban a deponer y responder a los cargos de ella a la ciudad de Coria 400 reales.
De réditos de rentos y su conducción 370 reales, a los Alcaldes, regidores y procurador, por la mitad que tienen de las penas de campo, ordenanzas y apeos de rozas 800 reales, al Escribano del Ayuntamiento por el repartimiento de las Reales Contribuciones 704 reales.
A los mayordomos de propios se les pagaba el 3% de lo que importaban estos, más 12 de propina, unos años con otros salían a 230 reales, a los guardas de las viñas, olivares y demás, a cada uno se le pagaban 40-44 reales al mes.
Por salario y viajes de la justicia y procurador que iban a consultar ordenes y otras dependencias 40 reales, en pleitos, demandas y  defensas 80 reales, en remesa y conducción de vagabundos y soldados que se llevan a las capitales 80 reales, en Alcabalas de hierva, bellota y un 4% de arbitrios 1.150 reales, en propina al Gobernador de Gata 120 reales, en papel sellado común 80 reales, a personas que vienen con pasaportes, cristianos nuevos y loberos 40 reales, por la escritura de encabezamientos de penas de cámara 70-80 reales.

El gasto de Propios rondaba los 6.000 Reales.

Como puede apreciarse el montante de propios mantenía un equilibrio cubriendo gastos que no eran cargados a las espaldas de los contribuyentes, incluso tenia un pequeño superávit y daba alguna que otra satisfacción al vecindario, por lo que cabe pensar que teóricamente estaba bien distribuido, 40 años más tarde era un autentico desastre, el consistorio estaba plagado de prevaricadores y terratenientes que por intimidación hacían y deshacían cuanto les apetecía, se apoderaban de tierras comunales elegían a los representantes que más les convenía y en el arca de propios no paraba un duro, las tres llaves estaban a merced de uno y se cometían todo tipo de atropellos, (ver Josef de Sotomayor 4/10/2008) hoy por otros
motivos el arca de propios no alberga ni un euro, los propios no existen, el terreno y las propiedades se fueron vendiendo, probablemente por endeudamientos o malas gestiones y cayó en manos de los más pudientes, ironías de la vida, el contenido que hoy alberga el Arca de Propios, es fiel reflejo de lo que queda después de que el escaso y antepenúltimo reducto municipal que teníamos, fuera devorado recientemente por el ladrillo, unas cuantas bolsas, gomas, cables, las pesas del fiel medidor y algún que otro sello con el que se selló su defunción es cuanto queda de Propios.

Que cada cual saque su propia moraleja. La mía es que una entidad sin recursos propios, está condenada a sangrar y extirpar a quienes la componen, por lo cual no debe desprenderse de patrimonio que solucione un problema momentáneo o caprichoso, ha de asegurar su reinversión para que en el futuro el aprovechamiento recaiga en el bien común.

Fotos de J.G.N  Camelia Y Un hijo del Pueblo

miércoles, 23 de febrero de 2011

Eran Otros Tiempos


Por naturaleza solemos valorar más lo que deseamos que aquello que realmente tenemos, no era poco lo que teníamos en aquellos tiempos, ni por tenerlo era menor nuestro deseo. Contemplando las fotos se aprecia que había algo más que un terreno de recreo.

Eduardo, gracias por las fotos y por los gratos recuerdos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Molinos del Siglo XVIII

           La industria de los Molinos a mediados del siglo XVIII
              Incluye el origen del Topónimo Moñinu

En torno a los molinos se han creado multitud de leyendas, signo inequívoco de vida a pesar de que por motivos energéticos habitualmente se construían en parajes propicios para ellos y estos en sí, no se encontraban próximos a las poblaciones, no fue un obstáculo para que en sus inmediaciones la vida fluyera de manera incesante.

Junto a ellos se crearon otras edificaciones rústicas que en algunos casos dieron origen a localidades.

La vida que había en torno a los molinos que Villa del Campo tenia en el Árrago, continuó mucho después de que estos cesaran su actividad, certificando que de algún modo, la villa o su origen estuvo desde siempre presente en las inmediaciones del Árrago.

En 1752 había en la Villa del Campo ocho molinos harineros, uno de ellos abandonado por la desidia de sus dueños. Tres de ellos se hallaban en el rió Árrago que molían todo el año con agua del mencionado rió, y los otros cinco estaba situados en el Arroyo Zarzoso, molían con agua cuando este corría y cuando no lo hacían con caballería, todos de una sola muela y rueda.

De los situados en el Árrago, uno pertenecía al Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Coria, estaba situado en Piedrahita, que con el olivar contiguo a él, valía su arriendo 1.100 Reales al año, el arrendatario era Manuel Pérez, vecino del Guijo de Coria.

En el mismo rió había otro llamado Palacio, (aún persiste parte del camino original con el mismo nombre y trazado) dicho molino pertenecía a Narciso del Águila, vecino de Santibáñez, el arriendo valía 550 Reales que pagaba Alonso Guerrero, vecino del Guijo de Coria.

Los citados molinos al estar administrados por vecinos del Guijo producían al Arca de Propios unos 50 Reales al año, por el derecho de Huello, (el Huello era una especie de peaje, que se cobraba por el suelo que se pisaba, en este caso se cobraba tanto a molineros como a lavanderas de dicha localidad).

El otro molino situado en el Árrago, pertenecía al Presbítero Vicente Gil de Roda, Antonio Gil y a Vicente Gil, dicho molino nombrado Recuero, producía cada año 31 fanegas de trigo (el precio de la fanega era de 18 Reales) que pagaban Alonso Gil Muñino y Francisco Rina Mozo.

De los cinco ubicados en el Arroyo Zarzoso, que molían cuando llovía y corría el Arroyo, uno lo llamaban el del Corral de las Colmenas, era de Vicente Gil de Roda y demás dueños expresados en el que le antecede, producía al año 8 fanegas de trigo que pagaban los citados Muñino y Rina Mozo.

Otro molino llamado el de las Zorreras, pertenecía al mencionado Presbítero Vicente Gil de Roda, le producía al año 6 fanegas de trigo que le pagaba Alejandro Hierro, vecino de Hernán Pérez.

También perteneciente a Vicente Gil, hay otro molino en diferente sitio y distancia que le produce 7 fanegas que paga el dicho Alejandro Hierro. (Nótese, que el molino se ubicaba en diferente sitio y distancia, lo cual nos lleva al sitio conocido como La Puente del Molino Moñino, y aquí vemos algo muy común en esta tierra como es la deformación de palabras, de Muñino pasamos a Moñino y nos quedamos tan anchos).

Había otro molino en dicho Arroyo Zarzoso que pertenecía a Francisco Gordo, Clérigo de menores por la Capellanía que goza, fundada por Maria Hernández, le producía al año 6 fanegas que le pagaba el arrendatario Baltasar Reina.
El molino arruinado estaba en el sitio de las pasaderas y pertenecía a Isidro Ruano, Francisco Terroso y Juana Martín, vecinos de esta villa.

En un balcón inmediato a su casa, Gabriel Moreno, vecino de esta villa, tenia una tahona de una rueda que molía Casca con caballería, y le daba una producción de 500 reales al año.

Así mismo había tres molinos de aceite, de una viga y muela cada uno, molían con agua cuando la había y cuando no con caballería, estaban ubicados todos en el Arroyo Zarzoso y próximos al pueblo.

Uno de ellos estaba dividido en 5 partes, la mitad pertenecía al Presbítero Vicente Gil de Roda y la otra mitad a Maria Corchero y Juana Martín a Isidro Ruano y a Francisco Terroso, todos vecinos de la villa, lo administraban de por sí y les producía 400 Reales anuales.

Otro nombrado el de las Zorreras también propiedad del Presbítero Vicente Gil le producía 850 Reales y lo administraba de por sí.

El otro molino de los tres de aceite, pertenecía a Francisco Gordo, Clérigo de Menores por la ya mencionada Capellanía de Maria Hernández, también lo administraba de por sí y le producía 850 Reales cada año.

A los 6 vecinos de esta villa que ejercían el oficio de molineros, a demás de las rentas de los molinos de que eran arrendatarios les consideraban de utilidad 900 Reales, los molineros eran Alonso Gil Muñino y Francisco Rina Menor, arrendatarios del Presbítero Vicente Gil, Alonso y Narciso Izquierdo arrendatarios de un molino propiedad de un vecino de Pozuelo y Baltasar y Francisco Rina por el que le arriendan a Francisco Barahona, vecino de Plasencia, los dos últimos molinos estaban fuera del termino, el de Barahona en el Árrago pero en suelo de Santibáñez.

También había 8 hornos de cocer pan, que pertenecían uno a Diego Fuentes, otro a Francisco Miguel Corchero, a Manuel Rivero, a Pedro Morcillo, a Santiago Corchero, a Juan Gil Ventura, a cada uno de estos se le consideraba les quedaba de producto en cada año 600 Reales y otro que pertenecía a Matías Hernández que por no estar tan usual y al corriente como los antecedentes le consideraban cada año su utilidad en 350 Reales, y otro pertenecía a Vicente Gil, Presbítero de esta villa, y se lo tenia dado en arrendamiento a Simón Prieto, vecino de esta villa, en 130 Reales, que con 500 que le consideraban que le quedaba de utilidad a dicho arrendatario valía el horno 630 Reales, estos hornos estaban situados en las casas de los expresados y dicha utilidad la consideraban además de la renta en que les eran reguladas dichas casas.

El montante de la actividad de tahonas, molinos y hornos de la Villa del Campo en aquellos años, rondaba los 18.000 Reales de Vellón. Cantidad nada desdeñable si se tiene en cuenta que el salario era de unos 3 Reales.




Fotos de J.G.N y Camelia

Anónimo dijo...


LA PUENTI DEL MOLINU MOÑINU
Por qué lo llamamos así.

¡Buen trabajo!que escarba en lo más profundo de las viejas memorias campusas haciendo presentes sus vivencias infantiles en, al menos, los molinos de aceite, lagares para los que vimos moler con el agua del Chorrito o con la jaca del abuelo, hasta que el  Sr. Vicente de Plasencia puso en marcha la fábrica de las eras.
No recordamos lo mismo de los molinos harineros, pero es fácil suponer, les ocurriese igual cuando se puso en marcha la fábrica de harinas de la Chimenea muy anterior a la de aceite,
Sin embargo, con grata sorpresa se nos descubre en este trabajo el origen y evolución del topónimo MUÑINO cuando se hace referencia a LA PUENTE DEL MOLINO MOÑINO.
Independientemente que el conoci disimo Señor ALONSO GIL MUÑINO hubiese regentado en arrendamiento los molinos cercanos al pueblo, según aquí se relata, no es menos cierto que en algún momento de su vida también explotó en arrendamiento "el molino de diferente sitio y distancia" o sea, el más alejado que los demás y debió hacerlo durante tanto tiempo que hasta llegó a prestarle su apellido a aquel paraje tan querido de los campusos que llamamos LA PUENTE DEL MOLINO MOÑINO.
Topónimo Muñino que como todo topónimo que se precie, nace un día y va evolucionando hasta degenerar en MOÑINO y como todos, algún día morirá.
Esperemos que con este trabajo y comentario hayamos alargado su vida más y mas...
14 de febrero de 2011 20:20



Villa del Campo dijo...

Esta claro que el topónimo La Puenti del Molinu Moñinu procede del apellido Muñino, tan solo faltaria saber si fue Alonso Gil Muñino quien dio origen al popular topónimo o fue algún familiar suyo, en cualquier caso el apellido, que debió ser muy popular hace más de 200 años, aun perdura deformado en este topónimo, en 1752 Alonso Gil Muñino tenia arrendados con Francisco Rina Mozo dos molinos al Presbítero Gil de Roda y aparecía entre los molineros locales con un salario estimado en 900 reales al año, en 1820 aparece Antonio Gil Muñino costeando una imagen, altar y retablo en la iglesia, concretamente el altar en que siempre (salvo el incomprensible paréntesis en que pasó al lateral del altar mayor) estuvo la Virgen del Carmen,
en el retablo dice “Se hizo esta imagen y obra a expensas de Antonio Gil Muñino y Josefa Serradilla año de 1820” a consecuencias de esta obra, el altar pierde el símbolo común que tienen todos los altares de la Iglesia. Este Muñino que tiene los mismos apellidos que Alonso, debería tener un buen zurrón para costear estos gastos, y ha de ser conocido y respetado para que el Prior de turno le permita el sello personal (las modificaciones y obras solían ir encabezadas por, Se hizo esta obra siendo Prior, o Párroco Don……) a costa del marcado estilo parroquial, el cómo llegó Antonio Gil Muñino al nivel que parece tener es algo que no cuentan las crónicas, probablemente fuera un hermano menor de Alonso que siguiera los pasos de su hermano, la sociedad que este tenia con Rina Mozo, pudo romperse y formarse con los hermanos Muñino y con el tiempo es evidente que progresaron y pudieron comprar el molino y el resto lo haría el respetable poniéndole nombre, es de suponer que el puente (La puente) se haría para facilitar el acceso y para diferenciarla, la llamaron La Puente del Molino Muñino, quedando ambos unidos en el topónimo hoy conocido como La Puenti del Molinu Moñinu por los siglos de los siglos. Amen.

19 de febrero de 2011 00:37

domingo, 6 de febrero de 2011

Video de Canal Extremadura sobre Villa del Campo

http://depuebloenpueblo.canalextremadura.es/
Desde el enlace se accede a un mapa comarcal de Extremadura, la comarca queda resaltada en fondo verde al paso del puntero sobre el mapa, desde ella se accede por orden alfabético a los diferentes pueblos que la componen, nuestro pueblo como bien sabemos está encuadrado en el valle del Alagón.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Al Centenario Lorenzo Moreno Díaz

Felicidades
En Villa del Campo hay muchas, muchas cosas antiguas que están cargadas de historia, inscripciones, escudos, ermitas, puentes, poblados milenarios y un sin fin de signos que dignifican su pasado, todos son muy valiosos pero son eso vestigios de un pasado mayoritariamente olvidado.

Conviviendo con todas esas olvidadas joyas, a día de hoy, 2 de Febrero del año 2011, hay una verdadera joya, viva y latente, sin duda uno de los más valiosos activos que actualmente tenemos, un espejo del pasado, y del presente, y quien sabe sí también del futuro, esta joya responde al nombre de Lorenzo Moreno Díaz, y nació un 2 de Febrero de aquel lejano 1910.

Hoy según la tradición local, a Lorenzo Moreno Díaz le vamos a dar los años, y le vamos a dar, nada menos que 101 años llenos de contagiosa fe, infinita bondad y prodigiosa vitalidad, que con total entereza, sostiene su ya maltrecho cuerpo.

De manera silenciosa y discreta, desde el crisma del blog, tío Lorenzo nos deseó a todos felicidad en la pasada Navidad, nadie se ha percatado de ello, fue mi particular homenaje a sus Cien Navidades, simbólicamente desde una ventana tras el portal ha felicitado a quienes al blog se han acercado. (Una diminuta foto de tío Lorenzo, nos mira desde una de las ventanas tras el portal) Ahora es el momento de que nosotros le felicitemos a él, a viva voz o desde lo más profundo del corazón.

Para que conozcamos un poco más sus sentimientos, publicare extractos de una larga entrevista que le hizo Radio Montehermoso con motivo del centenario de su nacimiento, en ella se retrata a corazón abierto y se aprecia la desnudez de un alma limpia y una mente sana, repleta de ternura y humanidad, que pese a sus años no vacila ni ante los comportamientos más modernos. Tío Lorenzo, felicidades de todo corazón y que Dios le tenga muchos años entre nosotros. Gracias por ser así, de lo cual, públicamente me siento muy, muy orgulloso, un abrazo de quien usted sabe.

Extractos de la entrevista para el programa RadioHomenajes de Radio Montehermoso, que Ángel Villares le hizo a Lorenzo Moreno Díaz, unas fechas antes de que tío Lorenzo cumpliera los Cien Años.

La difusión del extracto de la entrevista a tío Lorenzo en este medio afín a todo el pueblo, no tiene más fin que el de divulgar entre sus vecinos y paisanos las infinitas bondades de esta entrañable persona y para que esta en sí pueda llegar a sus oídos de manera más pausada, de la viva voz de sus propios paisanos y amigos y sin la celeridad de la radio. Se ha llevado a cavo lo más fielmente posible, omitiendo parte de los largos enunciados, propios de una amena conversación y resumiendo algunas respuestas, sin que ello modifique el propósito del homenaje.


                                                                 Introducción

Radio Homenaje……. Hoy lo hacemos desde un pueblo extraordinario de la provincia de Cáceres, Villa del Campo. Este entrañable vecino nace en Torrejoncillo, su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas de Extremadura, de pequeño toma contacto con el trabajo y crece en valores como el sacrificio y el afán por trabajar.

Ángel Villares: Lorenzo ¿tuvo usted una infancia feliz?

Lorenzo Moreno Díaz: Pues no, fue un poquito…. Yo nací en Torrejoncillo, el día 2 de Febrero de 1910, y el mismo día que cumplí 5 años me trajeron aquí mis padres por mejorar la economía, después el día 30 de Abril ingresé en el ejercito, (se refiere a la guerra civil) ya estaba casado, mi hija que ya ha fallecido, Dios la tenga en descanso, nació cuando yo estaba en Huelva, en las minas de Rió Tinto, empezamos en Cáceres y fui al ejército del sur, luego pasamos al centro, estuve en Córdoba, en Castro del Río, en Priego de Córdoba, en Talavera de la Reina y en muchos sitios.

A. V.: Usted ha tenido una vida muy sacrificada.

L. M. D.: Mucho, si mucho sacrificio.

A. V.: ¿Le gusta a usted hablar con la gente?

L. M. D.: Sí me gusta si, me gusta que vengan a preguntar por mí, como ha sido mi vida, eso me gusta mucho.

A. V.: Llegado ya a una cierta edad, cuando ya se ha hecho todo, lo que toca es escuchar a los demás.

L. M. D.: Ya desde luego la edad que tengo yo y todo lo que he sufrido en la vida, la cabeza hay veces que no va, pero todavía puedo hablar bien.

A V.: ¿Cuántos años ha dedicado usted a la profesión de zapatero?

L. M. D.: Pues toda la vida, también he sido agricultor.

A. V.: La profesión de zapatero es algo que también la han llevado a cabo más familiares suyos, no solamente usted.

L. M. D.: Dos hermanos, uno vive en Madrid, que el día 27 de junio hizo 93 años, es 6 años menor que yo, lo cogieron prisionero en Belchite los rojos.

A. V.: La gente que le conoce bien dicen de usted que es un ser sociable al que le gusta hablar con los demás y escuchar a todas las personas que pasan por su puerta, si mira usted hacia unos años atrás, la gente en general se ha hecho más individualista o es ahora más sincera y más franca que antes.

L. M. D.: No ahora ya no son tan francos como antes, ya son más… como más importantes, se dan más importancia ya no…. Villa del Campo ya ha dado una vuelta sobre eso, Villa del Campo ha sido siempre muy noble, cuando yo vine a este pueblo, nada más, a la paz de Dios, hoy ya no, hoy ya hasta luego, que es eso de que vienen aquí a verme por la noche y me dicen hasta luego, no hombre, hasta mañana si Dios quiere, se dice.

A. V.: Claro es que es muy importante a la hora de dirigirse a una persona las formas, la educación, el respeto.

L. M. D.: Yo siempre, la palabra de Dios la tengo siempre.

A. V.: Por eso cree usted que los padres y los profesores tienen que hacer hincapié en este tipo de cosas.

L. M. D.: Los profesores hoy están sufriendo mucho, según dicen porque los hay que se están retirando cuando ya tienen 60 años, porque en los chicos ya no hay educación ni na.

A. V.: Adónde va a parar todo esto.

L. M. D.: Mal, yo a la larga a España la veo muy mal, hay quien dice que no, pero eso no puede ser de ninguna de las maneras, que es eso de que una chica de 16 años pueda abortar sin permiso de sus padres, eso no, eso no debe existir, yo me he criado en una familia pobre pero muy cristiana, mi madre que en paz esté, tenía una fe por Santa Rita muy grande.

A. V.: Si yo lo pregunto cuál es el secreto para encontrar la felicidad, usted qué me responde.

L. M. D.: La felicidad es ser una persona noble, cariñosa, amistosa con todo el mundo, que no tenga rencor con nadie.

A. V.: Con su mujer Consuelo, que siempre estuvo a su lado y con la que han sabido educar en amor y respeto a dos hijas, Esperanza con la que usted vive y Catalina, que junto con su mujer descansan en la Gloria de Dios, Consuelo falleció hace 16 años y desde entonces no hay día que usted no se acuerde de su mujer y de su hija y las tenga siempre presente en las oraciones.

L. M. D.: Todos los días cuando me levanto, después que rezo mis oraciones las encomiendo a Dios a las dos y a todos los difuntos y ánimas benditas del purgatorio, los encomiendo a Dios, yo tengo mucha fe en eso, mi padre en el taller cuando se ponía a hacer una cosa decía, Jesús, siempre Jesús, aquí no, ahora esta gente nueva ya no quiere saber nada de eso.

A. V.: El testimonio que nos está ofreciendo, es un testimonio de fe en Dios y gracias a la fe usted ha podido salir adelante en muchos momentos difíciles de su vida, cuando pierde a su mujer, a su hija.

L. M. D.: Mucho.

A. V.: El día que Dios alargó sus brazos para abrazar a su hija y cuidarla para la eternidad, usted alzó su alma a Dios he hizo una oración por su hija para que Dios le abriera las puertas del cielo.

L. M. D.: La encomendé a Dios yo.

A. V.: La hizo usted en presencia de muchas personas que comúnmente oraban con usted en aquel momento:

L. M. D.: La encomendé a Dios más bien que na. ¡A Dios parte de mi corazón….!

A. V.: Para usted es muy importante su hija Esperanza.

L. M. D.: Sí… estoy también muy agradecido de la vecindad, se ha portado muy bien conmigo.

A. V.: Su hija Esperanza está siempre pendiente de usted, que coma, que no le falte de nada, que esté bien atendido.

L. M. D.: Sí, si se va a un mandao, padre me voy aquí o allí, siempre está pendiente de mi a todas horas, de eso no puedo quejarme.

A. V.: En este momento en que recordamos a los seres que en verdad han sido importantísimos en su vida, no quiero dejar pasar por alto a un amigo que también ya disfruta de la gloria de Dios y es Victoriano.

L. M. D.: Un amigo estupendo, me aconsejaba muy bien y me daba mucha compañía, porque yo estuve tres años sin salir de casa, nada más iba a misa, yo no iba al café ni iba a nada, entonces no era como ahora y me aconsejaba siempre muy bien, Victoriano, Dios lo tenga en el cielo.

A. V.: Que es para usted la fe en Dios.

L. M. D.: Lo más importante de la vida, lo más importante de la vida es la fe en Dios, siempre cuando me pongo a comer, Jesús bendice lo que vamos a tomar, cuando termino, gracias a Dios por los alimentos que nos has proporcionado, siempre, Dios es lo más importante para mi, la fe que tengo siempre.

A. V.: Ha llegado el momento de escuchar las palabras de Concepción, una religiosa que habitualmente lo visita para orar con él y compartir un tiempo.

Concepción: A Lorenzo lo conocí el 8 o 10, no se exactamente de Octubre, al entrar en su casa lo encontré con el rosario en la mano, rezándolo con su hija Esperanza, lo he visto cada 8 o 15 días, le traía la comunión, pidió que viniese un sacerdote para hablar con él, le traía la comunión y al entrar le decía, Lorenzo le traigo una cosa, “Lo más grade del mundo, me trae al señor”, se santiguaba pedía perdón, comulgaba con todo fervor y daba gracias a viva voz, gracias señor porque vienes a visitarme, yo de verdad, no sé si este hombre es de la tierra o no, no he conocido otro caso igual, a sus años con la cabeza tan clara y con esa fe en Dios y en la Encamisá, porque es de Torrejoncillo…. Yo le quiero mucho por que me ha ayudado a rezar mejor, a ser mejor, un día me dijo, en mi casa no se habla mal de nadie, yo le dije las palabras de Santa teresa, “De todos habla bien, de nadie mal y de ti ni bien ni mal” y esto se cumple en Lorenzo, de todo el mundo habla bien, todos son buenos, todos le quieren mucho.

A. V.: Lorenzo, que palabras más bonitas.

L. M. D.: Mucho.

A. V.: Para cerrar Radiohomenajes, la Alcaldesa de villa del Campo le va a decir unas palabras que yo sé que la va a hacer mucha ilusión que las escuche.

Alcaldesa: Yo los recuerdos que tengo son muy buenos… Tengo muy buenos recuerdos de subir a su casa, a la habitación donde él trabajaba y verlo cosiendo los zapatos, arreglando tapas, escuchando siempre la radio, y también de su mujer Consuelo siempre cosiendo a su lado, es una imagen que la tengo siempre grabada…. En los momentos difíciles ha tenido siempre el apoyo de la familia y de los vecinos del pueblo….Aunque entren más los vecinos de aquí, es verdad que los demás le preguntan a su hija por él cuando la ven….Estamos todos con él, que nos acordamos muchísimo. Le pido disculpas por no venir todas las veces que yo quisiera, por todo esto lo único que le digo tío Lorenzo, gracias por vivir tantos años, gracias por ser tan buena persona, porque la verdad, es que no tengo calificativos para describir a una persona tan amable, simpática, cariñosa, la verdad que me faltan calificativos y gracias por estos recuerdos tan bonitos y que Dios lo guarde muchísimos años.

A. V.: La alcaldesa ha dicho muchas cosas de usted, que es buena persona, buen vecino, buen padre, y con imágenes muy del pasado, muy auténticas… Un hombre siempre atento a los demás, que escucha siempre la radio, la radio ha formado parte de su vida y ahora vuelve la radio…. Aquí estamos nosotros para reconocer su vida.

L. M. D.: Siempre me ha gustado más la radio que la televisión, yo la radio la escuchaba y seguía trabajando, y la televisión pues no.

A. V.: La radio ha sido como una amiga que usted ha tenido, le ha acompañado muchos años y ahora le está rindiendo un homenaje.


Para terminar este programa, decir que ha sido un placer para mi conocerle, la primera impresión que yo he tenido, cuando he entrado aquí en el salón de su casa y le he mirado a los ojos, ha sido la de ver a un hombre lleno de paz, lleno de paz y de bondad y me alegro mucho de que este momento usted lo viva y lo tenga siempre en su corazón.

L. M. D.: Gracias a usted.

domingo, 16 de enero de 2011

San Antonio y los Pajaritos

Muchas son las canciones del repertorio popular del Campo, canciones transmitidas de boca en boca a lo largo de generaciones y que sigue vivas en la memoria colectiva.
Las hay que denotan cierta tristeza, afloran como desahogo en determinados momentos de aflicción o desaliento, envolviendo el entorno de un halo de pesimismo y melancolía, otras sin embargo brotan cual primaverales flores, impregnando el aire de festivas melodías, y unas cuantas que por sí solas, al ser cantadas estimulan la alegría colectiva.
En estas dos últimas definiciones podría encuadrarse la canción que nos ocupa, entonarla es sinónimo de regocijo y contagioso alborozo.
Considerada romance por unos y canción narrativa por otros (parece más narrativa que romance) San Antonio y los Pajaritos podría proceder del siglo XIX o comienzos del XX, (no existen versiones escritas en el medievo por lo que su procedencia se deba al cauce oral, y fuera escrita por algún apasionado Antoniano) la canción es extensamente conocida en España, por lo que no cabe considerarla de un

determinado sitio, en Villa del Campo tiene un amplio y resonado arraigo, solía ser coreada en las grandes celebraciones colectivas, fiestas, procesiones, alboradas, rondas o jaranas, en ellas siempre había alguien que con gran entusiasmo la entonaba, y de manera un tanto especial en las bodas mientras se pedía la maná o en los pasacalles cuando estos se hacían para lucimiento de los novios, todo un significado dado el carácter casamentero que se atribuye al santo, en idéntico sentido podría enmarcarse el hecho de ser muy usada por las mozas mientras realizaban las domésticas tareas cotidianas, o en cuadrillas en plenas labores campestres como escardar, espigar, coger bellotas, aceitunas, mientras hacían la colada en fuentes, regatos, arroyos, y un sin fin de faenas.

Todo ello contribuyó al fomento de la canción, aunque quizás la mayor y más profunda raíz de la tradición oral proceda, de que solía ser cantada a los niños por madres o abuelas, para que estos se entretuvieran y no dieran guerra, o para que se durmieran, (al final la canción se quedaba en un sonsonete o ronroneo, bien por desconocimiento de la letra o por agotarse esta) quién no ha escuchado alguna vez de labios de su madre o abuelas la entrañable melodía que narra el prodigio de un niño de ocho años en la custodia de los pájaros, la canción en si es larga y cantada con tono pausado da para largo, los niños escuchábamos entusiasmados el armónico relato, ajenos a que el milagro en sí, tal y como lo cuenta el romance es muy difícil de que pudiera realizarse, no por falta de don y fe, que de ambas cosas andaba sobrado, si no por que no eran propicias las circunstancias en que se crió el santo.

En primer lugar no se llamaba Antonio, su nombre era Fernando, el de Antonio lo adopta al ingresar en el convento menor franciscano a la edad de 25 años, no era de Padua, nació en Lisboa y vivió en Portugal hasta los 26 años, Padua fue el lugar donde murió, su padre era un noble Portugués, (queda patente a lo largo del romance, posee espacio cerrado para todas las especies de la zona, moviliza al obispo y a los nobles que le acompañan) y por su condición ni antes ni después de misa necesitaría estar espantando pájaros y mucho menos dejaría a su hijo de ocho años en la custodia del sembrado, (salvo que el autor quisiera introducir alguna alusión evangélica a los mandatos o voluntades del padre, que el hijo ampliamente satisface) de eso se encargaría algún criado, y dada la bondad del santo, en la ausencia del padre pudo suceder que mientras jugaba o correteaba, viera la labor que se estaba realizando en el huerto y por su don divino obrara el milagro de mantener a las aves alejadas del sembrado, que ante tal portento acudiera el obispo no es de extrañar, lo reclamaba un noble, ante tanta nobleza no parece adecuado que un niño de ocho años, cristianamente educado entre los clérigos de la catedral lisboeta, decidiera en presencia del obispo y su gran acompañamiento, cuando y en que orden han de salir las 28 o 29 (según versiones) especies de aves citadas, entre las que había algunas de rapiña que poco daño podían hacer al sembrado, milagro o no el poeta puso muy poco empeño en su labor creativa o quizás los ecos que le llegaron no fueron muy claros, o la fuente de la que bebió no fue la más acertada.
Lo expuesto sobre San Antonio, son conclusiones de la lectura del romance y los datos biográficos, sin olvidar que las leyendas franciscanas son muy dadas a los milagros sobre animales y San Antonio fue un destacado predicador de dicha orden, no exento de que alguien le atribuyera algún que otro milagro no realizado.
Fuese como fuese las virtudes y bondades de San Antonio, están sobradamente demostradas, el santo goza de gran devoción, como patrón que es de panaderos, pobres y mujeres estériles entre otros, se le invoca en la recuperación de objetos perdidos, para pedir un buen novio o marido y un sin fin de favores que con gran bondad concede.
Hoy día tanto madres como abuelas, malamente enseñan a sus hijos y nietos el socorrido romance, ni otros muchos avatares relacionados con el pueblo, la transmisión oral pierde sus raíces, sí en el Campo queremos conservar la tradición y difundir nuestra cultura y costumbres, hay que buscar otros cauces y difundirla por todos los medios que tengamos a nuestro alcance, oír canciones a capela de voluntariosas gargantas colándose por ventanas, rendijas y tejas, es algo que en Villa del Campo incita a la fiesta.

                                           Canción de San Antonio y los Pajaritos

Momentos, Actos o situaciones en las que se solia cantar los Pajaritos

Fotos cedidas por J.G.N. Excepto la de los quintos en la Cruz

miércoles, 12 de enero de 2011

Centenario del nacimiento de Samuel Pool Barquero

Centenario de Samuel Pool Barquero
Este año se celebra el Centenario de Samuel Pool Barquero. Poeta y Maestro natural de esta villa, Samuel nació el 31 de Agosto de 1911 en el Nº 1 de la calle del Vergel, a lo largo del año iremos colocando los poemas Extremeños de que disponemos. Será nuestro pequeño homenaje a quien sin conocer su pueblo supo retratarlo en verso.

Foto Amanecer, cedida por un hijo del Pueblo

miércoles, 5 de enero de 2011

EL PUEBLO QUE PERDIÓ LA RISA

Era un gélido día víspera de reyes, de manos “engarañadas”, de castañear de dientes y sarpullido de sabañones, de charcos escarchados, de tejados de carámbanos colgando y niebla cansina y envolvente. La nieve, a modo de alineados islotes aún hacía acto de presencia en las zonas más umbrías del abandonado parque de aquel pueblo abandonado, donde todo se pierde; Se pierden los gritos, se pierde la risa, la historia se pierde… Todo, todo se pierde.
Vagaban entre oxidados y retorcidos amasijos de chatarra, en otro tiempo, deslumbrantes aparatos de juegos infantiles, sus tristes niños que como sonámbulos en la noche, buscaban y rebuscaban dónde encontrar el arca de las cosas perdidas.
Juanito, uno de esos tristes niños y Luisa, una de esas niñas tristes de aquel triste parque de aquel pueblo triste, juntos volteaban los fríos hierros, apartaban la retorcida hiedra y amontonaban la putrefacta maleza, buscando sin hallar y siempre juntos, se miraban con la mirada perdida.
De pronto, Juanito, cayó al suelo retorciéndose de dolor, cogiendo su pie derecho con ambas manos y mostrándose un grueso alambre que al pisar se le había clavado taladrándolo hasta traspasar el empeine.
Un frío sudor se apoderó de su menudo cuerpecillo y un mar de lágrimas lo rodeaba inundándolo.
Ningún niño acudía a socorrerlo, ni siquiera Luisa que junto a él sólo miraba a lo lejos con la mirada perdida.
Mas súbitamente, la menudita Luisa se estremeció convulsionada e insistentemente señalaba con el dedo.
Desde donde se junta el cielo con la tierra venían dibujándose, gráciles serpentinas espirales dejando estelas de un vivo azul blanquecino en claro contraste con los rubios del atardecer, encabezadas por la más rutilante de las estrellas, mientras una musiquilla de no sé qué cascabeleo evocando el galope de veloces corceles sonaba cada vez más nítida y cercana.

La estrella se paró justo encima de los dos niños de la mirada perdida y como si se desenrollara una ingrávida alfombra, la azulada estela se inclinó hasta llegar a los pies de Juanito que yacía en el suelo desfallecido.
Por ella, majestuosos, bajaban o los tres reyes magos ataviados con sus mejores sedas y terciopelos, tras ellos todo su séquito igualmente vestidos, formando una armónica policromía de vivos colores.
Entre tanto, la rutilante estrella quieta iluminaba todo el parque hasta la laguna contigua.
Melchor, con voz de trueno, pero, en tono suave, se dirigió a Luisa elevándola sobre sus brazos:

-. Hemos escuchado tus desesperados silencios y raudos hemos acudido.
¿Qué pasa, qué sucede?
-. Luisa por respuesta señaló a Juanito.
-. Melchor la dejó lentamente en el suelo, acto seguido cogió cuidadosamente a Juanito que entre el delirio de la fiebre y el fuerte deseo de recuperar lo perdido y antes de que Melchor pronunciase una sola palabra, balbuceaba una y otra vez -. ¡Hemos perdido la risa, no la podemos encontrar! -. Melchor, como si no hubiese escuchado, miraba el incrustado alambre del pie de Juanito.- ¿Cómo es que no me pides que te cure?
-.Esto me duele, pero me duele más ver así a mis amigos -. Respondió Juanito entre sollozos.
En ese mismo instante, el alambre cayó al suelo, sin que Juanito se diese cuenta, Una minúscula nube salió del interior de la herida que a su vez se cerró y curó como si ese piececito nunca hubiese estado herido.
Mientras, los pajes y criados de los reyes fueron reuniendo en su entorno a los otros niños que vagaban por el abandonado parque de aquel pueblo abandonado hasta que estuvieron todos.
Melchor se dirigió a ellos diciéndoles -. Mirad, Juanito no ha llorado en vano. Sus lágrimas y su sudor han reblandecido el suelo donde estuvo postrado-. Luego se dirigió a Juanito y Luisa -. Escarbad ahí mismo un poquito, con el dedo y encontraréis una llave redonda, antigua y grande.
Enseguida la encontró Juanito que se la mostró a todos lo niños allí reunidos -. Volvió a hablar Melchor, esta vez con voz poderosa-. ¡Venga niños! Todos con Juanito y Luisa. Os vais a la plaza, entráis en el edificio blanco de la torre blanca y encontraréis arriba el arca de las cosas perdidas. De las tres cerraduras que tiene, sólo la del medio funciona. Abridla, apoyáis la tapadera contra la pared y rápido os vais a casa.
Tenéis que cenar muy bien, nos dejáis un vaso de leche en el comedor y os vais prontito a la cama que mañana será un espléndido día.

Todo lo hicieron tal como les dijo el Rey Melchor. Cenaron mejor que nunca, ante la extrañeza de sus padres, prepararon sus zapatos, bandejas y mochilas, recordando a sus padres insistentemente lo del vaso de leche en la mesa del comedor y raudos se metieron en la cama, durmiendo plácidos y felices como nunca les había sucedido.
Y amaneció un claro día de cielo limpio, de fúlgido sol.
Desde el interior de las casas llegaba un incipiente olor a bullicio, alegría y risas que poco a poco e imperceptiblemente iba impregnando todos lo exteriores del remozado pueblo.
Los niños, desatados por los nervios e impacientes por la curiosidad, fueron descubriendo cuantos regalos pidieron a los reyes magos, no faltaba ninguno, tampoco fueron tantos los que pidieron.
Un paquete extraño, casi escondido en el más escondido rincón de cada casa esperaba ser abierto por cada niño. Unos intrigados, otros inconscientes y los más con la risa esbozada en sus labios lo fueron abriendo y al punto, como si la más exuberante de las primaveras hubiese invadido sus inocentes almas, una eclosión de jubilosa alegría se extendió por todas partes. Ante ellos, la inasequible bicicleta de sus imposibles sueños hoy ya, milagrosa realidad.
En medio de tanta algarabía jubilosa, algo, les hacía coger sus flamantes bicicletas y salir a donde ellas los llevaran. Y así uno tras otro, todos los niños comenzaron su inconsciente peregrinar, el grupo era cada vez más numeroso. Los mayores, movidos por la fuerza contagiosa de sus hijos irremisiblemente los siguieron.
Llegan al abandonado parque y… el espectáculo que tienen ante sí es tal que grandes y pequeños, boquiabiertos, por unos instantes se quedan mudos, pasmados, sin capacidad de respuesta.

El parque luce nuevo. Nuevo suelo de césped que aún huele a hierba fresca recién segada, nuevo suelo de limpia arena recién traída del río, salpicados ambos de infinidad de nuevos aparatos de juegos infantiles.
Aquí, una pequeña parcela para juegos colectivos, allá un pequeño escenario para diversas representaciones. Siempre nuevos y en el lugar adecuado todas las dependencias que un parque nuevo debe tener.
Y como colofón a tanta belleza, en todo su derredor y naciendo de la laguna, un arroyuelo artificial de pequeñas cascadas, pequeños rápidos, pequeños remolinos y pequeños remansos en el que ya conviven en armonía pequeñas ranas y pequeños pececillos para diversión y alegría de los niños que… nunca debieron perderla y por fin…

Un día de reyes encontraron la risa.

MINERA
Fotos originales de J.G.N. y Minera. Montaje propio

sábado, 1 de enero de 2011

La @ en un documento de Villa del Campo

En los últimos tiempos el carácter tipográfico @ es uno de los más conocidos en todo el mundo, su omnipresencia en Internet hace que lo asociemos como algo novedoso, moderno o de última generación, nada más lejos de la realidad, la @ expresada como tal, es un viejo signo utilizado tanto en la escritura manuscrita como en la impresa, (más en la primera que en la segunda) desde hace muchísimos años, y aún sigue vigente o utilizada en la expresión popular especialmente en Extremadura, a la hora de medir el vino, la @ es la abreviatura de la popular medida usada en la península ibérica, tanto en masa como en volumen, dentro del sistema castellano, en peso equivale a 11,500 kilogramos, y en volumen o capacidad 16,133 litros si es vino, o 12,563 litros si es aceite, razón por la cual el mencionado carácter, no es tan novedoso como a simple vista puede pensarse.
Hay documentos más antiguos, pero sin ir más lejos el citado carácter lo encontramos, encuadrado y perfectamente definido en su más amplio contexto, en un documento oficial sobre la Villa del Campo, (en aquel tiempo, Villa Realenga del partido de Alcántara, hoy Villa del Campo) fechado entre el 28 de Enero y el 1 de Febrero de 1752. El referido documento hace mención a los esquilmos de ganado que hay en la Villa, y en el consideran que cada catorce ovejas, producen una arroba de lana, @ que puede apreciarse sombreada en la fotografía que se acompaña.

De la veracidad del documento, da fe el Licenciado Don Pedro Beato Horcajo, Escribano de los Reales Consejos y Juez Subdelegado para tal asunto.

martes, 21 de diciembre de 2010

CUENTO DE NAVIDAD

                         El anciano del Árrago

Un día más, los luminosos rayos solares no se colaron por las amplias rendijas del ventanuco de la vetusta caseta, aquel invierno se había anticipado a las casi siempre acertadas previsiones del anciano del Árrago, desde hacia cuatro semanas imperaba cierta oscuridad, la niebla envolvía todo el valle, a medida que el día avanzaba se tornaba en fino e incesante (calabobos) años atrás, cuando el anciano mantenía sus fuerzas, poco o nada le hubiera importado el temporal, pero ahora la penetrante humedad calaba sus huesos y permanecía durante más tiempo postrado en el rudimentario camastro de bálago, las reservas acumuladas durante el buen tiempo habían disminuido en proporción a sus fuerzas, alimentos cada vez necesitaba menos y aún le quedaban algunos preservados de la humedad, colgados en paredes y techo, no así la leña que obtenía de ramas que cortaba del circundante encinar comenzaban a escasear, ahora que necesitaba avivar más el fuego para calentar su maltrecho cuerpo.
El viejo del Árrago llevaba muchos años en aquel paraje conocido como el Monte Abajo, ocupaba una arruinada caseta que en su tiempo fue albergue de ganado y que él mismo en parte había restaurado, a nadie le preocupó que aquel hombre ocupara un pequeño espacio de terreno común en los confines del término, no molestaba ni era molestado, se nutria de productos que cultivaba y practicaba con ellos el trueque como moneda de cambio, la falta de puentes que cruzaran el Árrago, hacia que cuando este bajaba crecido la mejor opción para el intercambio era subir al Campo, cuando sucedía, solía darse un respiro descansando en la ermita que le caía de paso, el ermitaño era el único que conocía algo de sus inquietudes y su pasado, sabia que siempre quiso llegar al mar, ver el mar, adentrarse en él, viajar a través de las olas, percibir su fresca brisa, acariciar las olas, era el más viejo de sus sueños. El viejo contaba al ermitaño que la mar océano era el medio de alcanzar el ansiado nuevo mundo, del que tanto le habían hablado, un mundo de inacabables horizontes, donde caben nobles y villanos, y la recompensa equivale al esfuerzo realizado.
Entrada la mañana, el anciano se levantó y se dispuso a encender la hoguera con la última leña que días atrás había resguardado, mientras comenzaba a arder, salió a buscar más leña para que esta se fuera secando, recogió unos troncos y contempló que tan sólo quedaban unos cuantos en la leñera, no le dio tiempo a pensar el grave problema que la falta de leña le supondría, (sin fuego sólo sobreviviría unos días) de entre la niebla surgió una figura que sin levantar la cabeza avanzaba con paso firme por el sinuoso e inestable camino plagado de obstáculos, la figura parecía flotar sobre piedras y charcos, a la altura de la caseta abandonó el camino y se dirigió a ella, se acercó al anciano y cogiéndole la leña le pidió refugiarse y descansar junto al fuego, el anciano accedió indicando que apenas si le quedaba leña, arrimaron los troncos al fuego y a pesar de estar mojados ardieron sin dificultad, al calor de la lumbre pronto surgió la conversación, en instantes el verbo fluía cual manso y caudaloso río avanza sin tregua a su destino, aquel desconocido parecía tener el don de la palabra y conocía detalles que el viejo a nadie había contado, un tanto asombrado el anciano preguntó al desconocido que quién era, nunca lo había visto, ni sabía su nombre, y por qué lo conocía tanto, el desconocido dijo que aún no tenia nombre, que era vecino suyo, que siempre estaba a su lado aunque nunca lo hubiera visto, el desconocido hablaba con la cabeza baja mirando al fuego que resplandecía en su ropaje devolviendo la luz a su procedencia que ardía sin consumirse.
El viejo sacó un regojo de pan que el desconocido partió en dos trozos, comieron de el hasta saciar sus necesidades, sobre la media tarde el desconocido dijo que tenia que ausentarse, le esperaba un grato acontecimiento, al levantarse dejó al descubierto su rostro, el anciano se fijó en sus ojos, en ellos vio reflejada su vida, sus tristezas y alegrías, sus dichas y desconsuelos, de ellos surgía un extenso mar en calma que le acariciaba y envolvía, sobre la orilla alguien de manera minuciosa se preparaba para un largo viaje, en su ir y venir las olas le reconfortaban a medida que estas llegaban a sus manos y su cuerpo las absorbía hasta vaciarlo, la visión fue sólo un instante del que el viejo salió reforzado, el desconocido bajó la vista y dijo algo que por la emoción que le envolvía no entendió el anciano del Árrago, no se despidieron el desconocido se fue entre la espesa niebla tal y como había llegado.

Caída la tarde la lluvia y la niebla fue cesando, la calma invadió la noche impregnándola de acordes celestiales y susurros de pastores.

El amanecer del siguiente día fue espléndido, lucía un sol radiante, la luz reinaba sobre las tinieblas, el viejo del Árrago se levantó menos fatigado viendo aliviadas sus primarias necesidades, la leña ardía sin consumirse y comía y no disminuía su despensa..... Era un 25 de Diciembre de Mil Novecientos……

El anciano del Árrago nunca volvió a ver a su desconocido vecino, pero siguió notando su aliento y presencia, todos los días de su existencia.
E. Moreno.
Fotos cedidas por Camelia y J,L.L.Tato

domingo, 19 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Feliz Navidad, a todos los Campusos y a los que sin serlo, se sienten como tal.


Pido disculpas al autor de la foto, por utilizarla sin su consentimiento, lo hubiera hecho de conocer algún medio de hacerlo, y gracias a La Garduña por ceder el portal.