
Los partidos eran intensísimos, los maestros se las veían y se las deseaban para poder meternos dentro, esto se repetía a diario de manera colectiva, mañana y tarde antes de entrar a la escuela, los juegos por la tarde, ya fuera de esta, solían ser más variados y practicados básicamente cada cual en su zona, o los de una contra otra, el fútbol practicado en las calles tenia su encanto y sus riesgos, pero no lo acaparemos todo, los juegos y el fútbol callejero, merecen un comentario cada uno de ellos, esperemos que alguien se anime a ello.
La llegada de los seminaristas y demás estudiantes, durante las distintas vacaciones, eran muy esperadas, ellos jugaban mejor y tenían más conocimientos, y nos sentíamos más arropados, organizaban partidos después de misa más en serio, intentando introducir las reglas, recuerdo a Juan Manuel diciéndome, no vale, eso es orsay, yo en mi vida había oído tal palabro, los demás tampoco, y no comprendíamos a que se refería.Un verano allá por el año
¿ - ¿ al final de La Semana Universitaria, se disputó uno de los primeros partidos oficiales de Villa del Campo, o al menos, en una faceta más participativa,
(hasta entonces solían jugar los estudiantes, que eran quienes por motivos obvios tenían más conocimientos y practica). Se trataba de la final de unos juegos que con motivo de dicha semana, se habían celebrado en la zona, el Campo entró en la final por ser el organizador, aunque tampoco habría para formar muchos equipos en aquella época, dicho partido fue contra Calzadilla, y se utilizó la explanada que había por debajo de la laguna de arriba, terreno no muy liso, pero más recogido que las eras, Pablo Lajas comenzó su gran labor formando un formidable equipo con ciertas ayuditas o incorporaciones foráneas, también Calzadilla traía ayuda foránea, al menos dos jugadores veteranos y bien conocidos por Pedro Corchero, naturales de Coria, un tal Julián Ortiz, ex seminarista que jugaba de maravilla y Juan García, sacerdote por aquel entonces, el partido se ganó tras una dura y brava pugna con tan nobles rivales.
De ello da testimonio la fotografía, que detalla los participantes con el trofeo conseguido, todos

ellos apadrinados por una bella y jovencísima miss,
(vecina mía por más señas) el Gato aparece con traje regional porque además del partido participó en el concurso de jotas que también ganó, junto a su prima Martina, y al lado de nuestra guapa miss, con gafas oscuras, se coló un universitario, que es de suponer, que no está ligando, sino que formará parte de la organización de los eventos.
En el equipo, aparecen los primeros síntomas de que algo está cambiando, ya no son sólo los seminaristas y estudiantes los que compiten, junto a ellos hay dos grandes jugadores que no han salido a estudiar, un jovencísimo
Pedro Botejara y el incombustible
José el Gato, es innegable que antes hubo otros equipos, solían formarlos los
Castillos, los Domínguez, los hijos de doña Emilia, los Corheros, Elías, Pedro Marín, Juanito, Chemari, Juan José, etc. etc.
Todos estudiantes, que no aprendieron en el pueblo, sino en donde cursaban sus estudios, de algo nos tendría que servir la gran cantera de gente que se dedicó a ampliar conocimientos y que como vemos sobraban para formar un equipo. Señoritos los llamaban, aunque muchos estaban estudiando gracias al tremendo esfuerzo que hacían sus padres y que en época de vacaciones tenían que arrimar el hombro como cualquier otro, ellos fueron muy importantes y aportaron mucho, pero el pueblo al igual que todos los de su alrededor carecía de base, esta vino, con la incorporación de la gente que nunca había salido del pueblo, y sin la creación de las escuelas no habría sido posible, y así poco a poco se va consolidando la hegemonía del Campo sobre los demás pueblos.
También en otros pueblos cercanos se construyeron nuevas escuelas en la misma época, pero al ser ubicadas junto a carreteras y sin espacios llanos y amplios a su alrededor no surtieron el mismo efecto.

Aquellos primeros escolares que ocupamos el espacio entre las escuelas y la fabrica, dejamos paso a otra nueva generación que apretaba con fuerza, y pasamos a ocupar este otro del pozo y la laguna, se habían sentado las bases, la materia prima había crecido, la semilla estaba a punto de germinar.
La culpa de todo lo que vino después, la tuvo Pablo Lajas, sin su desinteresada dedicación, dirección y coordinación, nunca se habría llegado a cotas tan altas, no sólo me refiero a éxitos deportivos, que estos al fin y al cabo podrían quedar en segundo lugar, si no también al goce y sano disfrute, a la comunión entre el jugador y el espectador, a esa alegría colectiva que producían los partidos.
Pablo consiguió Porterías con redes,
(son iguales que las del Bernabeu, decían quienes habían estado en el campo del Madrid) balones y dos equipaciones completas incluidas botas, una con los colores del Cacereño y la otra con los de la Selección Nacional. Esto anima más si cabe, a la buena práctica del deporte.
Al atardecer se montaban partidos a los cuales, cada uno se sumaba al terminar las faenas del campo, ya que para esto no había cansancio.
Y entre partido y partido llegamos al plan Marshall Deportivo,
"Los detalles que siguieron, y que llevaron al mismísimo Juan Antonio Samaranch, al pueblo, así como lo que posteriormente aconteció, se hallan en fase de construcción, a medida que la información vaya llegando, se dará a conocer, debemos esperar, a que quienes nos cuentan con detalles lo acontecido, encuentren un hueco en sus quehaceres cotidianos, para seguir con el relato, al final del álbum fotográfico, puede leerse el comienzo de lo acontecido. "
No tardaron en aparecer por el cruce maquinaria y obreros, que como ya se ha dicho al mejor estilo plan Marshall, convirtieron el paraje conocido como Portugalete, en un coqueto parque y en las únicas instalaciones deportivas de la comarca, pasando la zona a denominarse El Parque.
Con las instalaciones prometidas por Samaranch, ya terminadas, en grades cestos de mimbre llegó abundante material para practicar casi todo tipo de deporte, en ambas vertientes masculina y femenina, así como sus diferentes categorías.

Acto seguido llegaron los mejores deportistas provinciales, para impartir la II Cátedra Deportiva Provincial, dirigida por Don
Jesús Blanco Morales hoy
Presidente de la Federación Extremeña de Baloncesto, que se desarrollo del 16 al 31 de Julio de 1969,
(la anterior Cátedra se había impartido en San Martín de Trevejo del 1 al 15 del mismo mes,) en ella los profesores enseñaron y crearon equipos de
Baloncesto, Balonmano, Voleibol, Fútbol, en sus variantes masculina y femenina
(excepto en fútbol) y sus respectivas categorías, todas ellas con el material necesario y equipaciones completas incluido chándales, así como
Tenis, incluido dobles, en Atletismo se podía practicar, saltos de Altura y Longitud, 50 y 100 metros lisos, lanzamiento de Disco, Martillo y Jabalina, sobre la jabalina, el bueno de
Pedro Corchero, (menos en una ocasión, que más adelante se contara, siempre lo vi de buen humor) contaba una anécdota, y decía que él una vez, lanzó la jabalina tan lejos, tan lejos, que los jueces no la encontraban, al cabo de varios días de búsqueda, la encontraron clavada junto al pozo cimero de los mojones, y lógicamente la caña de Bambú, ya había retoñecido y las mujeres que allí lavaban, habían tendido la ropa en ella.

Dichos cursos fueron asimilados por la infancia y la juventud, y rápidamente aparecieron los resultados:
Campeones Provinciales en Baloncesto infantil masculino, y Balonmano infantil femenino, con la consiguiente participación interprovincial en Madrid y Córdoba respectivamente, así como Campeones comarcales en Balonmano masculino, senior, con rivales de la talla de los colegios mayores de Plasencia, durante estos partidos contra los equipos de Plasencia, allá por el final de los 60, el contorno de la pista de Balonmano se llenaba con creces, dando testimonio del enorme interés que despertaba el deporte en Villa del Campo, y todos orgullosos nos presentamos en Cáceres, algunos establecimientos de la capital tenían grandes carteles que anunciaban el evento,
Ciudad deportiva Sanz Catalán, Campeonato Provincial de Balonmano entre Cáceres y Villa del Campo. Poco nos duró la alegría, nos aplastaron, aunque con un arbitraje que favoreció descaradamente al equipo de la capital,
"El Guardia de Franco", que así se llamaba , pero aun así solicitaron a algunos de nuestros jugadores que se unieran a ellos para la fase nacional.
Y de descomunal puede considerarse la cosecha en Atletismo que en poquísimo tiempo llenaron los amplios estantes y vitrinas del teleclub.

Hablar de una alineación, no es posible, esta iba en función de la época y otras muchas circunstancias, tales como noviazgos o las faenas del campo, solían ser impedimentos para la actividad futbolística, aun así algunos de cuando en cuando se escapaban y la practicaban, había unos cuantos jugadores que eran fijos, el resto como ya se ha dicho se formaba según circunstancias, por tanto mencionaré a los que recuerde que pasaron por el equipo en los años que compartí con ellos, comenzaré con letras mayúsculas, por el padre de la criatura,
PABLO LAJAS, nuestro maestro, natural de Villanueva de la Sierra, excepcional portero, por su oronda panza cervecera y porque jugaba con gafas de calle,
(ninguna de las frases que aquí se viertan deben interpretarse como despectivas, sino cariñosas) Nano, espléndido relevo de Lajas, cómo disfrutaba este hombre con el fútbol, ni con ropa de calle le importaba tirarse al barro, con tal de parar un balón,
Eduardo el poleo, genio y figura,
(llego a contar con una canción compuesta por José Tobal, que más tarde probo fortuna como cantante en Gente Joven, y que con música de “carrascal, carrascal” coreaban los aficionados mientras jugaba) utilizaba cualquier parte de la pierna para golpear el balón,
Pedro Botejara (tía Rufina) jugó poco tiempo pero era muy bueno,
Pedro Corchero, el más veterano, jugó al menos con cuatro generaciones, un auténtico prodigio de la naturaleza, con él al lado no tenias problemas, era algo así como un fierabrás pero futbolero, infranqueable, tanto por arriba como por abajo,
(nunca entendió que a media liga no le dejaran jugar con los suyos, a pesar de que el reglamento era muy claro en ese aspecto, los Maestros debían jugar donde estaban ejerciendo, y el ejercía en Torrecilla, se pilló un tremendo cabreo y un enorme disgusto,) Terin, estupendo, tener que usar gafas y el noviazgo le impidieron jugar con normalidad,
el que les cuenta todo este rollo, es decir, un servidor, no destacaba en nada, no tenia ni condición física ni técnica,
(cuarenta años más tarde he descubierto que lo mió son las distancias largas, carreras de 10 Km. o las medias maratones, incluso he prometido intentar terminar una maratón en Madrid, con todo lo que ello implica) tan sólo cierta habilidad para hacer marcajes muy encima, que contrarrestaban la falta de las demás condiciones, lo mejor que oí decir, fue que le había hacho el marcaje más limpio de su vida, esto lo dijo
Valentín de Villanueva, que más tarde jugaría en el Plasencia y se casaría con mi buena amiga
Margarita, José el Gato, era como la muralla china, impenetrable, atravesaba todo el campo,
Toñin el Púa, todo lo hacia bien, recogía los balones de los saques de ambas porterías, que siempre cortaba el Gato y los distribuía de manera perfecta, buenísimas condiciones físicas y técnicas,
Juan Manuel, se le veía por todas partes del campo, con el Gato y Toñin deshacían

cualquier intento contrario de pasar de medio campo, en ataque era rompedor y formidable,
José Salao, estilo por la banda,
Jesús el de tío Macario, limpio y elegante,
Camino, buena técnica,
(ningún balón logro despeinarlo) Miguel Corchero, bueno en todos los sentidos, un recuerdo especial para
Pedro el Estanquero, que en paz descanse, el día que más feliz lo vi, había marcado un gol de espléndido cabezazo, se marchó para casa desde el baile porque le dolía la cabeza y no pudimos volver a verlo más,
Enrique el Púa corría bien la banda derecha,
José Salazar, este gitano de pura cepa, se apuntaba siempre que podía con toda su recua, dando un toque pintoresco al equipo,
Pedrito el de la tahona, muy polivalente,
Tivo el de Aurelio, jugó poco pero era bueno y tenia potencia, Ignacio muy luchador y buen remate,
Paco Castillo, colosal deportista, practicaba a la perfección todos los deportes, en fútbol sobresalía como portero y delantero, cualquier pared que hicieran con él los demás delanteros, era gol seguro, si encaraba era imparable, poseía un mortífero disparo y un espléndido remate de cabeza,
Rafa, una bala de cañón por la banda izquierda, él y la pelota, siempre llegaban hasta el fondo, si lograba centrar tenias medio gol hecho, era algo así como lo que tuvo el Atlético de Madrid, años más tarde en Ayala y que dieron en llamar punta de lanza, pues bien, eso ya lo teníamos diez años antes en Villa del Campo,
Carlos Castillo, extraordinario relevo de su tío Paco, buenas condiciones en el salto, hábil con el balón y gran rematador,
Pedro Naviera, comenzó jugando muy jovencito, parecía de una fragilidad extrema, que suplía con su habilidad, excelente jugador, quizás el único de los que aprendieron a jugar en el pueblo, que ha jugado en Categoría Nacional,
Gonzalo, todo nervio y energía, extraordinario, es de suponer que alguno se haya quedado en el tintero, fruto del olvido, si alguien recuerda alguno más, podemos incluirlo.